lunes, 29 de octubre de 2012

MICHAEL JACKSON "THRILLER"




Los muertos vivientes, esos seres putrefactos que caminan en el difuminado limbo existente entre la vida y la muerte y que tanto nos gustan por aquí. Siempre que hemos escrito sobre zombies ha sido en referencia a la literatura, el cine o derivados. Conozcamos hoy la cara real de los zombies; personas que una vez muertas y enterradas vuelven de nuevo a caminar en el mundo de los vivos por obra y gracia de los “Bokor”, o magos negros Haitianos.

La mayoría de nosotros al escuchar las palabras zombie y real, las relacionaremos al instante con vudú, magia negra, Haití y superchería africana. No si motivo, ya que Haití es el único país que recoge en su código penal el castigo contra la zombificación. El artículo 246 recoge como intento de asesinato la inducción en una persona, por envenenamiento o empleo de ciertas sustancias, de un estado letárgico similar a la muerte. Y si esta persona es enterrada, aunque después sea exhumada con vida, tal intento pasa a ser considerado asesinato.
El origen de estas prácticas en éste y otros países caribeños se pierde en la noche de los tiempos, se dice que estas prácticas fueron traídas por los esclavos africanos que fueron llevados allí en tropel durante las épocas coloniales, aunque la “especialización” en este tipo de magia negra para lobotomizar a sus víctimas es bastante confusa.

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